El amor incondicional
El Apóstol Juan escribió su primera carta a las Iglesias de Asia Menor, en ella nos expresa: "Dios es luz", "Dios es amor". La carta comienza con una exhortación a vivir en la luz (1 Juan 1:5), a no amar al mundo (1 Juan 2:15), a seguir el amor fraterno (1 Juan 3:11), finalizando con un pedido a vivir en el amor a Dios, expresando: En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un castigo, 1 Juan 4:18.
¿Qué significa para el Apóstol el amor perfecto? Una virtud perfecta es una virtud que no puede ser superada en su genero. En el genero del amor, el amor perfecto es el amor proyectado hacia toda la obra de Dios, Dios ama su obra, esto es lo que se conoce como Amor de Caridad o Ágape.
El Apóstol afirma que este tipo de amor elimina el temor, porque el miedo implica un castigo. Hablar de castigo es hablar del pecado. Es propio de los pecadores el "sentir" un miedo difuso, el pecado implica un castigo: cosecharas tu siembra, de aquí el miedo. Para las personas que viven la Caridad el pecado no es un habito sino la excepción. Es por esto que la Caridad elimina el temor, el que no peca no tiene que temer.
Veamos esto desde la perspectiva de Dios:
Para entender de otra manera que relación hay entre el amor perfecto y el miedo, hay que entender que pasiones puede haber en Dios. ¿Puede tener miedo Dios? Dios en su omnipotencia no puede sentir miedo de sus criaturas creadas, el miedo no existe en Dios así como el odio. Quien no tiene miedo tampoco odia. El miedo es fruto de la concupiscencia, no de la amistad con Dios, quien peca, teme, y el pecado supone un castigo ya sea divino o producto de lo que nos rodea, "cosecharas tu siembra".
Quienes son dignos del amor divino no pueden sentir estas emociones negativas. El miedo, el odio, la vergüenza, la culpa son pasiones que orientan al hombre hacia el mal. En otro sentido se podría decir que la unicidad de Dios exige que en Dios no halla pasiones, las pasiones nos revelan la existencia de una "división de la mente", recordemos que las pasiones poseen sus propios deseo independientemente de la razón. Esto no ocurre en los apegos, como el gozo y la esperanza, los apegos perfeccionan y refuerzan la voluntad. Recordemos que a Dios solo podemos atribuirle las perfecciones que observamos en la creación, las pasiones como el miedo solo podemos atribuirlas a Dios metafóricamente.