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Dios es el que justifica. Romanos 8:33

El don de la justificación El don de la justificación

El Apóstol pablo habla en su carta de vivir según la carne y de vivir según el espíritu. "Los que viven de acuerdo a la carne no pueden agradar a Dios", Romanos 8:8. Luego Pablo retoma el problema o el planteo de la predestinación: "En efecto, a los que Dios conoció de antemano...", Romanos 8:29; para luego concluir con la expresión: "Dios es el que Justifica" Romanos 8:33.
La doctrina de la Justificación es central dentro de la fe cristiana y una de las causas del cisma entre católicos y protestantes. Hablar de la predestinación es hablar de la Justificación, desde el punto de vista de la teología hay un destino que es propiamente humano y depende de nuestras elecciones, y mas allá una predestinación producto de la Providencia divina, "Padre tu lo gobiernas todo con providencia", Libro de Sabiduría 14:3.
Dios desde la eternidad predestina a los hombres, esta es la idea desde la filosofía escolástica y mas propiamente Tomas de Aquino. Podemos ver el problema de la justificación desde la perspectiva general de la carta a los romanos, es decir que significa vivir según la carne o vivir según el espíritu:
El concepto de Justificación esta relacionado con la Parábola del Buen Samaritano. Hay dos estilos de vida, vivimos según la carne o vivimos según el espíritu. Pecamos o vivimos rectamente, este es el mensaje de la parábola del buen samaritano, ayudamos o seguimos de largo.
Esto es así por que en el hombre hay alma y espíritu. El alma es el primer motor móvil, es la perfección del cuerpo como nos enseña Aristóteles en su libro acerca del alma, el autor continua con su explicación y nos dice que el deseo de felicidad es el deseo del alma. Es decir deseamos ser felices por la existencia del alma. La felicidad en este contexto seria un estado de optimización o bienestar de las facultades del alma. Pero el deseo de felicidad es un deseo egoísta, es decir en este contexto el prójimo no importa. Cuando nos movemos por el deseo de felicidad estamos viviendo según la carne, olvidándonos de lo divino, del espíritu. Y es acá donde el concepto de justificación entra.
La justificación es el don o talento que nos permite ir mas allá de nuestro natural deseo de felicidad y comenzar a vivir según los deseos divinos: vivir según el espíritu. La justificación es una ayuda especial para actuar conforme al plan de Dios, "sean perfectos como el padre celestial es perfecto" (Mateo 5:48) nos recuerda Jesucristo; perfeccionarnos, mejorarnos, tener en cuenta al prójimo esas son las claves de esta nueva ayuda espiritual. Pero recordemos para recibir sabiduria hay que desearla. Los dones no son soluciones magicas.